Thursday, January 17, 2008

"EXPIACIÓN": LAS IMPERFECCIONES DE LA BELLEZA - EL SÉPTIMO CIELO

Las pulsaciones de una maquina de escribir ejercen de presentadoras de la segunda película de Joe Wright, un joven talento británico, dispuesto a dar un nuevo aire al cine inglés de época, sin abandonar su tono clasicista y correcto.
"Orgullo y prejuicio", su película debut, fue una rejuvenecedora e ilusionante película, donde descubríamos a un virtuoso de la cámara y a un buen narrador de historias en la figura de Wright. Con "Expiación", más ambiciosa y pulcra si cabe, el director se enfrenta a la difícil tarea de dirigir la siempre temida "segunda" película. Sobre todo, si la precede un debut notable.

"Expiación" intachable en lo técnico, de bellísima música y embaucadora fotografía, relata la historia de una mentira. De un comportamiento infantil desencadenante de unas vidas marcadas. Una historia de amor frustrado y de dolorosos sentimientos de culpa.

La mirada de una niña, repleta de imaginación (encarnada por una excelente Saoirse Ronan) condiciona todo este relato donde guerra, amor, alta sociedad y literatura se mezclan en beneficio de una película que ofrece imagenes de postal que complementan grandes momentos de cine, pero también, enmascaran las anomalías de su narración.

Dividida en dos partes, claramente diferenciadas y de desigual resultado y un epilogo final que revisa los hechos expuestos, "Expiación", tiene ese aire de elegancia del cine clásico, suma delicadeza a la hora de planificar todos y cada uno de sus momentos, donde cada vestido, cada movimiento, cada nota de la música de Dario Marianelli, forman un conjunto plasticamente impecable. Todas esas virtudes, las conjunta con acierto, Wright, lo que lo confirma como un director de kilates a poco que pueda limar algunos aspectos, que son, los que precisamente, lastran el visionado de su segunda película.

Porque, la linea es delgada y la forma a veces se confunde con el fondo, Wright se deja llevar por ese preciosismo plástico que citamos, olvidando, especialmente en la segunda mitad de la película, la historia de amor y pasión truncada, que cuenta la novela de Ian McEwan, en favor de una serie de secuencias que parecen salidas de un anuncio de perfume o ropa de marca, y que en realidad, se antojas vacías. Como ese increíble plano secuencia que tiene lugar en la playa, doloroso y perfecto. De los mejores vistos en los últimos tiempos. Pero tristemente, pone poesía en un tramo (todo el relativo a la guerra) en que la película va a la deriva, sin rumbo claro, deshaciendo todo el buen trabajo previamente realizado, durante la primera mitad de la cinta, con los acontecimientos producidos en la casa (los pertenecientes a los primeros 40 minutos), que habían sido rodados con esmero y cuidado.

Puede que falle la pasión, esa que debería mover una historia como esta. Lo cierto es que no hay muchos momentos en que Knightley (correcta, sin más) y McAvoy (también correcto, sin más) desprendan la química necesaria para que su romance sea creible. Porque aunque todo se trunque rapidamente por la caprichosa decisión de una niña ( y que pesará durante toda una vida), son ellos los que deberían haber aprovechado su tiempo juntos para conectar con la sensibilidad del espectador. Eso y la guerra (más confusa aqui, que nunca) hacen que "Expiación" sea una obra intermitente, aunque nunca no podamos apartar la vista de sus líricas imagenes gracias al talento visual, innato y demostrado, de Joe Wright.
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