Sunday, March 23, 2008

‘Llamada perdida’ o como morirse del susto ante esta película


En pleno apogeo de las pelis de terror japones, llegaba a nuestras pantallas ‘Llamada perdida’ (Chakushin ari) de Takashi Miike. Y como no, años después los americanos hicieron lo de siempre, un remake de la película japonesa en cuestión. ¿Y cómo lo hicieron? cabría preguntarse, pues como hacen siempre, un bodrio que debería quedar en el olvido.

La película en cuestión es casi un calco de la japonesa, el mismo argumento y casi si se descuidan los mismos móviles como protagonistas indiscutibles. ¿Qué cambian? Pues muchas cosas, y creedme si os digo que para peor.

Según nuestros “amigos” americanos, si una película de terror es buena, ellos lo pueden superar con el remake de turno y añadirle algunas cosejas mas para que den más terror si cabe. Y esto no funciona así. Dentro de que la película japonesa no fuera de las mejores de toda esa avalancha de pelis de terror, sí que tenía un pase. De vez en cuando te daba algunos sustos, tenía una historia bastante buena y unos personajes bastante creibles. Sin embargo, la americana esta vez, a pesar de que copia la historia con alguna que otra licencia, sus personajes son pobres y sosos a más no poder. No te crees ni a la protagonista (Shannyn Sossamon) ni a su coprotagonista (Edward Burns) y muchísimo menos lo que ocurre a su alrededor.

Hablar de una de las víctimas del teléfono móvil, es para partirse de risa. Porque si bien al principio, uno de sus amigos (otra víctima más en potencia) se rie de ella y ella se queda con cara de estúpida, no da ni el pego en su muerte televisada.

¿Muerta de miedo ante la muerte inminente? Pues paso, me quedo aquí sentada a ver si ocurre un milagro (claro, como estoy en un programa de exorcismos y hay un cura, quizás por acción divina me salven la vida). Y el malo/a de la película, pues eso, que el estar en una pseudoiglesia no me importa nada porque como me propago a través de las ondas electromagnéticas de los móviles, pues los crucifijos, cirios y demás baratijas eclesiásticas, no me hacen ningún daño, porque a pesar de todo, pues no soy Drácula.

Os lo digo de verdad, el colmo de las películas malas, y más sabiendo que ‘Chakushin ari’ tenía un pase en su primer visionado.

Lo mejor de todo es el fantasma, una copia perfecta de Samara de la también americana ‘The ring’. La cara, si bien se ve al final, durante todo el film se comporta como la chica maléfica que hizo la vida imposible a Naomi Watts. Esos planos en que la mostraban saliendo de la televisión y como se iba y venía la imagen, ¿os acordais? Pues aquí volvemos a ver lo mismo, como si en lugar de estar muerta y venir del más allá a molestar a unos cuantos jóvenes inocentes, saliera de la televisión para llevarlos al pozo donde residía la señorita. ¡Vamos ya! Por eso digo, que estos americanos, a pesar de que su director sea Eric Valette (francés para mas señas y director de Malefique) introducen cosas que para nada son ni viables ni creibles para el espectador (dentro lo que es una película de terror). Que sus fx con los fantasmas son sobrados y que muchas veces da más miedo la insinuación que el mostrar lo que pueden hacer (cosa que hacía la japonesa), y ese es uno de los grandes pecados en los que ha caído este film.

En definitiva, si quereis pasar un mal rato, y no me refiero a miedo, sino a aburrimiento, ganas de salir corriendo por la pesadez de la película y la soseria de sus protagonistas (para mi que por eso escogieron a la Sossamon), ir a ver ‘Llamada perdida’, pero si quereis ver una peli de miedo iros al videoclub y alquilar la original, la japonesa, con la que seguro pasareís un buen rato, y por supuesto, os saldrá mucho más barata que esos 6 ó 7 euros que pagariais en la taquilla de un cine para arrepentiros toda vuestra vida de ver cosas así.

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