Saturday, March 22, 2008

10.000 B.C. - 10.000 razones para no recomendarla


10.000 no van a ser porque esto se haría interminable, pero unas cuantas sí que voy a alegar, para que si tenéis 6 eurillos, no los invirtáis en ver esta película.

Ya sé que para algunos mi recomendación llegará tarde, y supongo que hay una mayoría de los que la han visto ya, que andará aún secándose las lágrimas, por la pérdida de dinero y tiempo, o porque todavía le estén dando ataques de risa, recordando el argumento de esta, la última película de Roland Emmerich.

Que cinco señores hayan sido los responsables (irresponsables sería la palabra justa) del guión, es sorprendente. Sorprendente viendo la serie de elementos discordantes que entre los cinco han conseguido meter en la película.

Hay que imaginárselos sentados alrededor de una mesa, con un mug de café cada uno, y su blog de trabajo, todavía virgen, delante, esperando a que uno diera una idea para empezar a escribirlo.

Emmerich, rompiendo el fuego, seguro que fue el que propuso desempolvar a los egipcios extraterrestres de su película "Stargate, puerta a las estrellas" (1994).

Otro que quedó encantado con la película de Mel Gibson, "Apocalypto" (2006), encontró factible unir las dos historias, con algún retoque que otro.

El siguiente, que había visto al menos treinta veces "Ice Age" (2002), y "Ice Age II" (2006), (porque tiene a los hijos pequeños, y les entusiasman esas pelis), aportaría la idea de ambientarla en la prehistoria, con sus mamuts (desparecidos mucho antes del 10.000), dientes de sable (menos hermosos de tamaño, que como aparecen en esta película), y una especie de gallinácea que había visto en un álbum de cromos de los críos, hacía unos días. Ni idea de cómo se llamaba (Diatryma, que yo si me he molestado en buscar información, y despareció hace unos cuantos millones de años), pero a esa podían meterla como toque original, para incordiar y comerse a unos cuantos cro-magnones (aunque poca estética de cro-magnones tienen los que aparecen).

Con las aportaciones de los otros dos señores que componían la mesa, completaron el argumento. Tribus de componentes negros, que se unen junto a tribu blanca en una causa común… Incluyeron a una chica, (para que no faltara el toque romántico) a una anciana (que todo lo sabe, y hasta cambia el final), y una voz en off para que nos vaya contando las innumerables profecías que se suceden a lo largo de historia.

Entre todos, redondearon este imaginativo y elaborado guión, puntualizando que debería incluir un montón de efectos especiales, y ser rodado en atractivos escenarios naturales. Imprescindible añadirle alguna que otra gotita de humor, y muchas escenas de acción.

Y, venga. Vámonos a comer, que nos lo hemos ganado (y más que ganaremos cuando se estrene la peli).

En las siguientes reuniones, introdujeron la construcción de una pirámide, unos cuantos barcos, para transportar a los esclavos por el Nilo prehistórico, y el look de las diferentes "etnias" que iban a aparecer en el film (en un alarde de imaginación, "armaduras de caña para una de ellas"). Rastas y barba recortada para el cro-magnon protagonista (al que lo encarne se le hará firmar una cláusula en el contrato, comprometiéndose a mantener inmaculada su dentadura durante todos los meses de rodaje -dijo alguien), y maquillaje y complementos entre "Stargate" y el Jerjes de "300", para los "malos".

Hombres a caballo, que imponen mucho (el caballo se comenzó a domesticar unos miles de años más tarde, pero da lo mismo), y para que las armas tengan su puntito de sofisticación, se introducen también los arcos y las flechas.

Pues hasta ahí, más o menos el trabajo de esos cinco guionistas. Un argumento de cine fantástico, por supuesto. ¿O alguien en algún momento pensó que esta película reflejaría de alguna manera la prehistoria?

Y ya la tenemos en la pantalla. Y vamos a verla.

Y nos encontramos con que no es tan sólo un refrito de otras películas, y sin ningún rigor histórico en lo que nos presenta, si no, que además, está adobada con unas interpretaciones principales tirando a penosas, unos efectos especiales que sólo se lucen un poco en la melena de los mamuts (los "gallifantes" y el pobre dientes de sable, dejan mucho que desear), una banda sonora que no nos volverá a "sonar" en cuanto abandonemos la sala, y con una dirección pobre, sobre todo en las escenas de acción.

Pero si que se disfruta de unos bonitos paisajes (muy apropiados para utilizarlos de fondo de escritorio, si nos van de ese estilo), y de… ¿Algo más?

Como la historia carece desde su comienzo de elementos que te enganchen, porque la tienes ya vista, pronto deja de interesar, y por la mitad de la sesión, aprovechando las imágenes más claras que se reflejan la pantalla, comienzas a mirar el reloj, para ver el rato que te queda aún por delante. Gesto que repites de manera compulsiva conforme avanza la peli., hasta un… "Memorable" final.

He visto casi todas las películas que hasta ahora ha realizado Emmerich, y aunque casi siempre irregulares, en mayor o menor medida, me han entretenido. Pero está no.

"Stargate" tenía un magnífico inicio, aunque decayera en cuanto cruzaban la puerta. "Independece Day" (1996), a base de efectos especiales y acción, resultaba atractiva, así como "Godzilla" (1998), "El patriota" (2000) (su guión más elaborado, aunque no muy original, según mi punto de vista), y "El día de mañana" (2004).

Con "10.000" ha hecho una vez más, un trabajo enfocado al consumo. "Cine Palomitero" (al que se refiere algunas veces en estos lares, nuestra compañera Cinéfaga, Karelia), pero esta vez, muy por debajo de sus anteriores films.

Así lo he visto, y así lo he contado.

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